sábado, 16 de abril de 2011

Al sentir todas aquellas palabras como latigazos, clavandose en mi mente desesperadamente, haciendome daño en el corazon, me entraron unas ganas terribles de matar. Aprete los puños aguantadome para no cogerle del cuello con mis manos y estrangularlo hasta que sintiera que su corazon parandose y no le llegara el oxigeno a los pulmones, en cuanto se marchó, baje completamente las persianas asegurandome de que ni un solo rayo de sol entraria en mi estancia, apague las luces, cerre la puerta y me metí en el armario, todo estaba completamente oscuro, me agoviaba tanta oscuridad  y me sentia como un vampiro o un demonio, s eme agolpaban imagenes en mi mente, sentía que en cualquier momento me creecerian los colmillos y de hecho los sentia ahi clavandoseme en las encias y escociendome toda la boca cada vez mas y notaba como se afilaban, me entraron ganas de sangre, estaba segura de que si alguien abria el armario me avanzalaria a su cuello devorandolo con ansia. El pelo me caia por la cara sucio y pegajoso por el sudor y mis ojos se estremecian de ira, al sentir todo aquellos comence a darme golpes contra las paredes del armario, mi cuerpo se revolvia poseido por aquella maldad. Grité, y solo escuche mis gemidos y mis lagrimas cayendo por mi cara mezcladas con la sangre que me chorreba por la frente, empapando toda la ropa y el armario. Sentada en aquella esquina completamente negra, negra como la muerte, ya ni si quiera oia mis ladtidos, yo ya no era humana... Y entonces me dí cuenta de que la unica luz que no habia sido capaz de apagar, era aquella luz que me habia metido allí, aquella luz que me estaba devorando por dentro, volví a gritar, un grito desgarrado de miedo y odio. Moví la cabeza hacia un lado rapidamente como por un impulso y mis labios se convulsionaron en una sonrisa diabolica... TODO HABIA ACABADO